DISTOPIAS CIENTIFICAS Y ESCUPITAJO: un manifiesto

Por María Fernanda Moscoso(mafe)

DISTOPIAS CIENTIFICAS Y ESCUPITAJO: un manifiesto.

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el profesor calló, reformuló, dijorepito muchachos. la ciencia, se basa en la experiencia normal y universal de la vida cotidiana,en la experiencia que los seres humanosadquierenal luchar con la naturaleza en aras de su supervivencia y seguridad, y está fundamentada en la observación y fijada por la razón. la magia se basa en la experiencia específica de estados emotivos en los que las personasno observana la naturaleza, sino a sí mismasy en los que no es la razón sino el juego de emociones sobre el organismo humano elque desvela la verdad. las teorías del conocimiento son dictadaspor la lógica, las de la magia por la asociación de ideas bajo la influencia del deseo. calló. malinowski mil novecientosochenta y cinco.

Año: 1994
 Ubicación: Pontificia Universidad Católica de Quito.
 Facultad de Ciencias Humanas
 Departamento de Antropología
 Hora: 18:33
 Latitud: 0 ́0 ́0

el pensamiento científico se construye en oposición al pensamiento mágico. si tal oposición se rompiese las facultades arderían fuegos gigantes inextinguibles. el rugido del jaguar.

shungo jaguar shungo.

///europa/sigloXIX/un grupo de hombres/viena/la verdad nos fue robada////

sos.sos.sos

el conocimiento nos pertenece.
estamos advertidos.destruir la ciencia la experiencia universal.su confrontación dialéctica mediante la razón.sus procesos lógicos. su concepción positivista de base. la supremacía etnocéntrica de la cultura occidental.

desintegrar el hechizo

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Manifiesto por las colaboraciones experimentales (modo II)

Hacia una ciencia social colaborativa y experimental – #xcol
Versión 0.1.

Manifiesto modo I:  Manifiesto por las colaboraciones experimentales (modo I).

De El CACo

El mundo ya no es lo que era. La ciencia social sigue siendo la misma tras más de un siglo de historia, y sus posibilidades de pervivencia son cada vez menores. Asaltada la universidad por las reformas neoliberales. Minada su autoridad epistemológica. Deslegitimada su organización institucional. Agotado su conocimiento, la ciencia social resulta cada vez más irrelevante, sin propuestas que hacer, sin problemas que plantear, sin esperanzas que ofrecer.

Este es un alegato a favor de la ciencia social, un manifiesto por otra ciencia social. Hemos aprendido con ella a mirar el mundo, a desafiar el orden establecido después de comprenderlo, a elaborar preguntas incómodas que alteran la quietud, a problematizar la desvergüenza de quienes nos quieren mansas. Hay muchas otras maneras de hacer todo esto, pero ese particular modo de estar en el mundo que es la academia es una vía y es valiosa.

Sin embargo nuestras preguntas se han agotado. Nos hemos tornado en agoreros de un futuro aciago. Sepultureros de un presente amargo. Nos hemos quedado sin la capacidad de sostener el optimismo del espíritu. Si la ciencia social no es capaz de alumbrar nuevas esperanzas entonces estará condenada a la desaparición.

Pero nada de todo eso podremos hacerlo solos. La única posibilidad es buscar ayuda e inspiración más allá de los muros de la academia. Necesitamos una ciencia bastarda, de disciplinas que exploran sus límites en busca de la apertura, de conocimientos que exponen su vulnerabilidad para ser más robustos, de científicos que se apean de su experticia para aprender de las ajenas.

Llamamos por eso a explorar las colaboraciones experimentales en nuestras formas de producción de conocimiento. Explorar experimentalmente los límites de nuestros métodos para abrirlos a otros. Desestabilizar experimentalmente nuestros métodos para abrir la posibilidad a otros distintos. Colaboraciones experimentales, arriesgadas, lentas, extemporáneas, inusuales, precarias y vulnerables.

Colaboraciones experimentales que equipan material y conceptualmente nuestras prácticas epistémicas. Colaboraciones experimentales que emplazan la ciencia y la academia en lugares inusuales. Colaboraciones experimentales que abran con nuevas preguntas la posibilidad de elaborar nuevos relatos. Y sobre todo, unas colaboraciones experimentales capaces de alumbrar preguntas que aún no tenemos.

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Manifiesto por la colaboración experimental (modo I)

Hacia una ciencia social colaborativa y experimental – #xcol
Versión 0.1, Manifiesto modo I.

Manifiesto modo II:  Manifiesto por las colaboraciones experimentales (modo II).

 De El CACo

¿Reflexionáis a menudo que las ciencias sociales ya no son lo que eran? Sí, es verdad, estos ya no son los tiempos de las grandes figuras intelectuales que sentaban cátedra sobre el mundo, poblando nuestras bocas de términos siempre abrillantados y exultantes: habitus, hecho social, don, red social…

Las cosas se han vuelto crecientemente complicadas, pero no necesariamente porque el mundo sea más complejo, sino porque han cambiado los modos de producción de verdad y la relación de la institución académica con otros agentes, el pacto tácito que situaba a la ciencia social en relación de continuidad con la ingeniería social, para articular la sociedad, las relaciones entre el estado y los colectivos que lo componían o se le oponían…

Si siempre ha sido éticamente controvertido el monopolio de la palabra del experto para dar cuenta de lo que pasaba (negando y callando la boca de los saberes situados, menores, subalternos y mestizos), ahora las cosas son incluso más complejas porque cada vez pudiéramos decir que controlamos menos las herramientas para producir relatos sobre lo social.

Ah, ¡los métodos sociales ya no son lo que eran! Se ha socializado no sólo la interpretación, sino la toma de datos y la misma producción de métodos. Buena prueba de ello es que quizá una adolescente con Twitter pueda estar produciendo en red con otra gente más datos y conocimiento sobre lo que le(s) importa de lo que lo pudiera estar haciendo una etnógrafa o un encuestador cualquiera. Y no hablemos de la crisis de la sociología que se ha venido abriendo al advertir que un grupo de hackers que se dedican a producir una aplicación de Big Data o, más genéricamente, lo que se han venido en denominar los digital methods quizá generen un conocimiento social más profundo y detallado que las grandes encuestas sociológicas con sus preguntas anquilosadas y estrechas (ojeando el CIS, con tedio y aburrimiento: “Y, ¿cree Ud. que dentro de un año la situación económica del país será mejor, igual o peor que ahora? Mejor / Igual / Peor / N.S. / N.C.” – Una única charla de bar quizá nos hubiera dado más información…).

Por tanto, ¿y si la ciencia social tal y como ha venido siendo practicada corriera el riesgo de caer en la más estrepitosa de las irrelevancias? Quizá esto no os importe y saludéis esta irrelevancia con júbilo: ¡muerte a la ciencia social, nunca sirvió para nada más que para articular el estado y el poder! Pero quisiéramos pensar que no tiene sentido abandonarla a su suerte, acartonada en la producción institucional de formatos de gobierno, lanzada como un Titanic contra la puntita de un iceberg que, oye, pues, no pinta tan mal como parece ¿no?

Consideramos que hay espacio para la renovación, metodológica, conceptual y política, para situar a la ciencia social ante otro pacto relacional. Queremos que corra el aire, pero creemos en la posibilidad de un cambio más profundo que un mero plantearse “practicar una ciencia social militante”, saliéndose de la institución, investigando por fuera de la academia, defendiendo las causas de diferentes movimientos. No le tenemos miedo a las alineaciones ideológicas, no tenemos problemas con que la gente tenga adscripciones ideológicas (siempre que las explicite y las ponga sobre la mesa) para leer el mundo. A lo que le tenemos miedo es a dos cosas: (1) a que en este giro haya una renuncia; pero sobre todo (2) a que no cambie la institución ni el estatuto de la ciencia social como productora de verdad, haciendo que siga imperando el gesto tecnocrático pero ahora desplazado desde la institución académica a otros lugares de producción de conocimiento…

Mientras que en las ciencias experimentales y técnicas hace tiempo que se plantean proyectos para salir de la torre de marfil, socializando y redistribuyendo sus métodos, produciendo mil y un proyectos colaborativos de “ciencia ciudadana”, desarrollando nuevos espacios y centros para la producción de conocimiento alternativo, las ciencias sociales en España han sido incapaces de hacer algo siquiera parecido…

Por ello queremos pensar en que necesitamos otra ciencia social, una ciencia social desde otro eje. Necesitamos prototipar otra ciencia social, una ciencia social hecha y pensada desde las “colaboraciones experimentales” (1, 2, 3), planteada desde la experimentación con la colaboración epistémica con otrxs, produciendo conocimiento relevante junto con otrxs: desde otro modo de plantearse preguntas y de relacionarse con la vida; desde la creación, mantenimiento y discusión de otros formatos de red científica; desde la generación de otras formas de publicar o publicitar los saberes en abierto; desde la generación de otros espacios para el juego y la innovación sobre lo que puede querer decir investigar con otrxs…

Porque ¡la revolución será colaborativa / experimental o no será!
¡Otra ciencia social es posible!

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Nosotras las cobayas

Por Colaborabora.

¡Eh! sí, somos nosotras las cobayas, vuestro sujeto de estudio, ratas callejeras

Sin doctorados, sin artículos publicados, sin patentes, sin chiquipuntos para el carnet de investigadora. Activistas, amateurs, paracientíficas, emprendedoras, inquietas agentes de la sociedad civil (des)organizada, que colaboramos, articulamos redes multi-inter-trans-in-disciplinares, que generamos inteligencia colectiva…

En nuestro mundo extra-académico, des-homologado, no hay diáspora, ni fuga, ni rescate de cerebros, porque ni siquiera tenemos reconocido el derecho de ser ciudadanas investigadoras. Somos todo (auto)cuidados -eso es lo que nos queda, lo fundamental-, no ya desde la trastienda, sino desde las jaulas de la sala de experimentos (desde la jaula que cada día más es también la calle, la calle como laboratorio). Desde esos lugares en los que aunque apaguéis la luz al iros a casa, sigue la vida (si es que esto es vivir). Si hay resistencia (biológica y política), porque si hay algo que las ratas somos, es resistentes. Por eso ¡CUIDADO! Estamos más que hartas de resultar interesantes a la par que simpáticas, de ser carne de grupo de investigación, por muy investigación participante que sea.

Y es que, estamos taaaan lejos de lo que podría ser una situación donde otras formas investigación sean posibles -entendiendo posible no como algo que simplemente sucede, sino que sucede dentro de unas condiciones de posibilidad/sostenibilidad determinadas, entendiendo también posibilidad como reconocimiento, respeto y reciprocidad-. Porque si, nosotras también nos preguntamos sobre ¿cómo es posible llevar a cabo de forma sostenible una investigación relevante por caminos alternativos a los estándares de la academia? ¿cómo es posible hacerlo sin verse forzada a integrarse y diluirse en la academia; sin someterse a sus inercias, rutinas, prerrequisitos, castas y juegos de poder, trampas administrativas normativizadoras; sin ser instrumentalizadas como simple cobaya circunstancial?

Lo intentamos y no hayamos sino insostenibilidad, precariedad, incomprensión (y pocas ganas de comprender -porque eso supone abandonar el espacio de confort, el poco que a algunas aún les queda-), desequilibrios en cuanto al flujo y redistribución de capitales… ¡Como la vida misma! Nos topamos contra lo instituido, las convenciones y sus miserias. Por eso es fundamental atender más allá de a los qués, a los cómos, prestar atención a la Cara B, sin eufemismos ni autoengaños. Ponernos frente al muro y analizar las alternativas ¿buscar las fisuras, mimetizarse, rodearlo, darse la vuelta y coger otro camino, tratar de escalarlo, be water my friend, dinamita?

Por eso, si como decís, es cierto que somos las mismas, si somos fruto de intereses y circunstancias comunes, es el momento de que así sea. Porque si no hay reciprocidad y afecto, habrá rebelión. Cagaremos en vuestros tuppers, os morderemos (probablemente a quien menos lo merezca), os contagiaremos nuestra rabia… ¡Puede que esa sea la necesaria sinergia!

¿Qué queremos? Ir mucho más allá de la observación participante, radicalizar la idea de etnografía activista. Porque no sólo se trata de que las investigadoras participéis de la situación que investigáis, sino que también los sujetos que configuran esa situación, además de sujetos de estudio, sean consideradas investigadoras. Salir de la lógica del sistema ¿sabotearla, hackearla, apropiárnosla? Ser ello, en todo caso, como estrategia y no como fin. No aspirar a su reconocimiento-legitimización; sino encarnar la precariedad, la vulnerabilidad, la desautorización; para proyectarnos hacia un futuro (presente) basado en otros parámetros e indicadores, otras formas de excelencia, otras maneras de constituir el corpus investigador.

Pretendemos ser ciertamente comunidad, comunidad de práctica. Entendernos como parte de un entorno de aprendizaje compartido en el que distintos agentes -a la vez que se reconocen y establecen redes de confianza-, investigan y experimentan sobre cuestiones concretas que les interesan, de manera (in)formal, interactuando e intercambiando saberes, compartiendo experiencias, generando transferencia.

Podemos compartir algunos casos, que desde sus luces y sombras, quizá sirvan como posibilidad desde la que seguir construyendo y colaborando. Nosotras podemos hablaros de Hondartzan, de Copylove, de meetcommons, de Empresas del procomún, de KitKrak… Otras tendrán otros muchos ejemplos que sumar y remezclar.

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El presente manifiesto es una comunicación para el IV Encuentro de la Red de Estudios de la Ciencia y la Tecnología, que se celebra en Salamanca entre el 4 y 6 de junio de 2014. Esta comunicación forma parte de la sesión especial que se celebrará el 4 de junio a las 17:15, que también servirá para el lanzamiento de la dinámica NO ME CHILLES QUE NO TE VEO.

 

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Commongraphs Manifiesto

Por Carla Boserman

Versión 0.1
MANIFIESTO por unas commongraphs (PDF).

Prácticas artísticas y políticas comparten cierta tradición por la creación de manifiestos, documentos para la expresión reivindicativa que explicitan búsquedas y las luchas que van hacia otras configuraciones posibles. En todo manifiesto hay una llamada a pensar, activar y reivindicar otras maneras. La versión 0.1 del manifiesto por unas commongraphs quiere interpelar a quienes se manifiestan, relatan, dibujan, investigan, comparten y embellecen… <<un mundo experimentado como lugar, tierra de todos y de nadie>>(Brea, 2007).

Sabemos que ni en las calles ni en la redesestamos solas, de qué vida en común podríamos dar cuenta si no. En el camino nos acompañan otras miradas, experiencias y disciplinas. Saliendo de cháchara con las ciencias sociales y las humanidades encontramos juntas un espacio/diáspora compartida. Sobre todo en la preocupación y urgencia por manifestarse a favor de otras formas, miradas, formatos… para relatar, contar, e investigar. Rumbo a esas anheladas nuevas sensibilidades epistemológicas que dirían ellas, a esas formas de pensar atravesadas por la práctica, por las herramientas, por los objetos, por la materia. Mientras, estamos produciendo relatos, alumbrando matices, arrojando pedazos de realidad, dejándonos afectar por el mundo.

Queremos identificar los lenguajes, las prácticas, las herramientas, las atmósferas que nos permitan gritar bien fuertecommongraphs. Tomar conciencia de las implicaciones éticas y políticas de nuestras prácticas, empoderadas y atentas a los mundos que queremos dibujar.

Somos common porque aún estando en la barriga del monstruopodemos reconocer un mundo común [si ese que esta en un beta permanente], del que tomamos parte y en el que convivimos conectados de distintas formas. Graphs porque somos grafistas, dibujantas, relatoras gráficas, apasionados de la manufactura, entrenados en la mirada activa, periférica, giratoria, granulada, escuchante, envolvente, atenta.

Hablamos de trazos que cuentan, y dan cuenta, documentan registran, muestran, inventan. Queremos reivindicar otras formas de mirar. Otras formas de contar. Otras formas de poder. A poder sercommongraphs.Y si en el contexto del siglo XIX en plena revolución industrial, alienación del trabajo… emergió el movimiento Arts&Crafts, ocupado en recuperar la artesanía gremial, proponiendo usar las máquinas, sin ser máquinas, creando un movimiento, un lenguaje, unos objetos que considerados losprimeros diseños de la modernidad. ¿A quérevoluciones nos lleva nuestra realidad conectada? El contexto tiene mas que ver con las lógicas de internet que con la máquina de vapor por ello cabe preguntarse cómo nos relacionamos con las tecnologías digitales ¿por qué pasarelas queremos transitar, bajo que apariencias, formas y normas? En un mundo común conectado mas que nunca cuidar las formas en las que se produce y distribuye conocimiento que está siendo, en forma de texto, video, foto, dibujo o diagrama.

Compartimos con estas Art&Crafts el cariño por lo producido con las manos, no queremos sustituir toda experiencia corporal por la máquina, hay algo en el directo del estar dibujando que no estamos dispuestas a perder. Dejamos otras cosas pata el diferido. Y es que ahora los dibujos que se vuelven archivos digitales por mil veces multiplicables, en cada pantalla, en cada dispositivo. Relatos, imágenes, símbolos y significados en circulación. Del cuaderno a la red nuestra práctica se ensancha en su capacidad de ser compartida.

Las commongraphs defendemos la libre circulación del conocimiento, por ello devolvemos estos pedazos de mundo bajo licencias de uso creativecommons o directamente al dominio público. Nos declaramos cuerpos cyborgs, híbridos, medio máquinas, medio manufactureras. Cuadernos y Red. Creemos que el conocimiento no es lineal y que las graphs permiten explorar otros paradigmas epistemológicos. Sabemos que los pedazos de mundo que dibujamos son parciales, por eso invitan a ser completados con quienes se cruzan con ellos. Y para estas revoluciones reivindicamos la belleza, las bellezas.

 

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La academia en los matorrales

Por Maria Ptqk.
Manifiesto Buissonier “La academia en los matorrales”.

Faire l´école buissonière:
(expresión coloquial) saltarse las clases.
Literalmente, hacer la escuela en los matorrales.

El monopolio del lenguaje es la esencia del patriarcado (o de cualquier sistema de dominación)

Existen en el orden común del discurso de dos ámbitos de saber diferenciados. Uno, vinculado con la ciencia, la lógica, la economía y la propiedad. El otro, con lo equívoco, lo narrativo, lo huidizo, lo superfluo. El primero corresponde con la cultura escrita, los conocimientos técnicos y el espacio público; el segundo con la oralidad, los saberes populares y la esfera de lo privado.

En términos simbólicos pero también históricos, el primero es territorio patriarcal, mientras que el segundo es el espacio que por defecto corresponde a lo que la organización patriarcal identifica con la mujer (y con los parias). Es el espacio de lo feminizado.

A un lado la cátedra, al otro la cháchara

El patriarcado (o cualquier sistema de dominación) se define, en gran medida, por la operación intelectual de distinguir estos dos ámbitos. Para definir y acotar uno es necesario definir y acotar la otra. Hasta aquí, el conocimiento; más allá, lo demás.

Lo que llamamos el conocimiento es técnico (avalado por las normas reguladoras de un campo de saber previamente definido); legítimo (conforme a la institución jurídica o política); autorizado (autor-izado: inserto en una genealogía de reconocimiento cuya pertenencia otorga estatus y poder). Lo demás, por el contrario, es banal (accesible a todas las personas por el simple hecho de vivir en sociedad); a-legítimo (ajeno al juego de lo institucional); desautorizado (privado de reconocimiento simbólico y desvinculado de su propia genealogía).

Artes de burlar

La cháchara forma parte de lo que Michel de Certeau denomina las artes de hacer: las prácticas resistentes, clandestinas, informales e históricamente continuadas de producción y consumo de cultura y saber, en los márgenes de la cultura dominante; las maneras populares – impensadas pero practicadas – de burlar los sistemas impuestos, colarse entre sus fallas, maniobrar y conspirar. A estas artes de hacer las llama también: antidisciplinas.

Las artes de hacer no crean productos propios sino maneras de emplear los productos impuestos por el orden social. Su singularidad está en el estilo, el modo, la puesta en situación, el arte en el sentido que se le daba a este término en el Renacimiento. Son trabajo invisible y producción silenciosa. Son (no lo dice Certeau pero lo son) una forma de reproducción (en el sentido que da a esta palabra la economía feminista).

No somos los académicos desterrados, somos las practicantes sin tierra

Con las artes de hacer emerge un tipo de subjetividad intelectual que no es un individuo autorizado sino una comunidad practicante. Ya no estamos frente al técnico, el autor o el experto, dueño del conocimiento como marca de estatus. Estamos con las y los practicantes. Estamos en el dominio de lo que Claire Pentecost llama The Public Amateur.

The Public Amateur (que en su formulación se expresa con el pronombre personal She) es “quien consiente a aprender en público, interrogando el conocimiento en el mismo espacio en el que se produce para atraerlo al campo de lo social. El objetivo no es desplazar al especialista, sino expandir la idea de especialización con otros modelos que reivindican legítimamente su derecho a producir e interpretar los saberes”.

The Public Amateur es cuando el sujeto des-autorizado, confinado frente al conocimiento a una posición de pasividad, ejercitable solo en la reducida esfera de lo privado, se auto-instituye como sujeto de saber-poder y hace de su cháchara un forma de resistencia. Y de esta, un espacio de vida.

Nota al título: Fragmentos de “La cháchara y la cátedra. Prácticas de conocimiento feminista”. Publicado en Zilbeti, Maider (Ed.) “Arte ekoizpen feministak: ezagutza prozesuak, bisualiteak eta ibilbideak. Producciones de arte feminista: procesos de conocimiento, visualidades y recorridos”, consonni, colección Beste, Bilbao 2013. Más información: http://www.mariaptqk.net/la-chachara/

CC Ptqk 2014. Creative Commons By-NonCommercial-ShareAlike, Spain 2014.

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Ciencia diáspora. Otros lugares, otra ciencia – un manifiesto

Manifiesto barco 1932

Manifiesto: documento que los capitanes de barco
presentan en aduana al arribar a un país extranjero.

Emigramos a otras geografías en busca de un lugar donde continuar nuestras indagaciones, acuciados por el deseo de conocer y la vocación que nos anima a estar en el mundo de cierta manera, esa que es hacer ciencia. Aquellos que lo logramos somos afortunados en nuestro viaje, muchos/as otros/as permanecen varados sin más opciones. Nos encontramos en plena diáspora, una huida hacia ninguna parte porque el desmantelamiento de la academia alcanza todas las geografías .

De un lado a otro del planeta se extiende la precarización económica de las condiciones docentes, las restricciones a la investigación, la limitación en la libertad de cátedra, un progresivo proceso de expulsión de los menos pudientes de la educación y el creciente descrédito de la institución universitaria… Las ciencias sociales y humanidades salen aún peor paradas, los responsables políticos se empeñan en cercenar cualquier espacio epistémico que no encaje en el estrecho lenguaje del impacto inmediato y efecticista de la ciencia. En esas condiciones el nuestro pudiera ser un viaje a ninguna parte, salvo que reinventemos nuestro destino. La diáspora que nos disemina puede tornarse en una figura fructífera, una dispersión desde la que pensar el viaje hacia una academia distinta, en busca de una ciencia social renovada en un ejercicio diaspórico.

Ciencia diaspórica, aquella que abandona los modos desgastados de la academia en busca de otros que la revitalicen. Aquella que no se hace en la dispersión geográfica sino a través del desplazamiento epistémico hacia nuevas sensibilidades, y en ese tránsito es capaz de alumbrar nuevas preguntas. Ciencia diaspórica, aquella que expande su cuerpo y es capaz de establecer nuevas interlocuciones y abrirse en un gesto de convivencia salvaje a otros diálogos. Ciencia en diáspora, aquella heterodoxa y bastarda que adopta otros tiempos y un ritmo diferente, y con ese gesto cuenta de otra manera; contar de otra manera es explorar otras formas de narrar y de hacerse presente en sociedad.

Algunos de los itinerarios de la diáspora ya están insinuados y otros reberíamos inventarlos. Una ruta pasa por la renovación y reinvención de los circuitos de circulación del conocimiento académico: demasiado enclaustrado necesita otros espacios donde airearse, demasiado oscuro necesita proveerse de claridad, demasiado ensimismado necesita ayudar a pensar, demasiado arrogante necesita aprender a aprender de los otros.

Otra ruta debería internarse en el terreno de la crítica, obcecada en el desvelamiento de la realidad tras las apariencias ha olvidado que además de los augurios agoreros sobre el presente la ciencia social debería ser capaz de alumbrar esperanzas que ayuden permitan imaginar y traer al presente un futuro distinto. Un futuro que pasa necesariamente por el cuidado de quienes dan sus primeros pasos en el mundo académico, ignorados a menudo deberíamos repensar nuestras propuestas pedagógicas y hacer de aquellos a quienes enseñamos pares en el ejercicio de un aprendizaje mutuo, si no somos capaces de apasionarlos/as nuestra ciencia poco vale. Nuestra diáspora ha de realizarse en compañía de quienes arrancan su camino, de lo contrario nos encontraremos completamente solos al final de nuestro viaje.

Nos encontramos entonces en plena diáspora, cargados con nuestros particulares manifiestos, esos documentos de frontera que rubrican el traspaso de límites. Manifiestos que dan cuenta del equipaje que portamos camino de la academia que imaginamos. El manifiesto, un género de escritura antiguo que permite dar rienda suelta a imágenes que nos espolean. Los manifiestos nos han interpelado en los últimos años a renovar la academia y las ciencias sociales: haciéndolas más lentas, digitalizándolas, promoviendo la colaboración experimental con las ciencias naturales, revitalizando sus métodos o reamueblando sus pedagogías… Los manifiestos nos convocan a repensar libremente nuestros modos de hacer, reinventar los públicos a los que la ciencia social interpela, y explorar otros lugares que hollar.

Esta es una llamada a manifestarnos a través de manifiestos; es una llamada a elaborar un manifiesto, muchos manifiestos, que den cuenta de la ciencia social y los modos de pensamiento hacia los cuales se encaminan nuestras diásporas. Hacemos una llamada para elaborar un manifiesto de manifiestos, la manifestación pública de muchos y muchas. Convocamos a la elaboración de manifiestos de una ciencia diaspórica, sigue el enlace si quieres tomar parte: https://cienciadiaspora.wordpress.com. Manifiestos que den cuenta de cómo podría ser esa otra ciencia, esa otra academia en diáspora que abandona su lugar tradicional en la búsqueda de un destino desde el cual renovar las preguntas que somos capaces de alumbrar.

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